miércoles, 10 de junio de 2015

Bola extra

Ahora que ya estoy en casa y tengo un ordenador, he repasado y remodelado todas las entradas del blog. La herramienta para escribir desde dispositivos móviles es bastante limitada y solo me dejaba escribir y plantar foto entre dos párrafos. Ahora, entre otras cosas, he puesto texto alternativo a todas las fotos; una manía mía. También he corregido errores y añadido algunos enlaces. En fin, que he dejado el blog niqueladito.

Como última entrada, os dejo algunas curiosidades más o menos útiles sobre Escocia o el Reino Unido en su conjunto:
  • En el Reino Unido, no solo el banco central (Bank of England) emite moneda; también pueden hacerlo otros bancos, y así lo hacen algunos escoceses y norirlandeses. Por lo normal, los billetes emitidos por estos bancos solo se ven en su territorio (Escocia o Irlanda del Norte, respectivamente), donde se usan con toda normalidad. Fuera de allí, pueden admitirlos o no, según les dé. Pero no os los traigáis a casa para cambiarlos; los bancos de aquí pueden ofreceros un tipo de cambio peor que el normal para la libra esterlina.
  • Los británicos no suelen dar direcciones usando el sistema habitual, con calle y número, sino que dan solo el código postal (y tal vez el número de la casa). Esto es así porque los códigos postales, a diferencia de lo que ocurre en otros sitios, como España, abarcan una zona muy pequeña. Una calle, una manzana o, incluso, un solo edificio aislado. No os llame la atención, pues, si al ver la dirección de una casa no sale la calle. Igualmente, al usar un navegador, lo más rápido es meter directamente el código postal, en lugar de la localidad y luego la calle.
  • En todos los pueblos hay un memorial dedicado a los caídos en la I Guerra Mundial (muchas veces extendido luego a otros conflictos). Como actualmente se está celebrando el centenario de ese conflicto, estos memoriales suelen tener flores (las tradicionales amapolas, sobre todo) y muchas veces hay actos conmemorativos varios.
  • Nosotros intentábamos comer en lugares típicamente británicos, sobre todo pubs. Pero la población autóctona suele ir a restaurantes indios, chinos o italianos. Estos últimos parecen ser la moda actual, los hay por todas partes y siempre están llenos.
  • Como cabía esperar, Escocia está llena de campos de golf. Por todas partes. Al fin y al cabo, ese deporte se inventó allí y la climatología es ideal para mantener el campo verde sin necesidad de más regadío. Es un pasatiempo muy popular y no se considera elitista.
  • Como ya escribí en la primera entrada del blog, el alojamiento es muy caro en el Reino Unido. Nosotros solo buscábamos que las habitaciones tuvieran baño, especialmente para evitar esperas por las mañanas. Si leéis que una habitación es en suite, no significa que sea especialmente lujosa; simplemente, que tiene baño. El término se ha popularizado hasta el punto de que, a veces, llaman en suite al cuarto de baño (this is the en suite significa este es el cuarto de baño).
  • Hace unos meses se promulgó una ley según la cual los servicios de los locales públicos, si son individuales, deben ser unisex. Así que es bastante habitual, sobre todo en los pubs pequeños, ver dos puertas juntas con el mismo cartel de men/women (o los correspondientes dibujitos). Se acabó esperar en la puerta a que desocupen el que te corresponde mientras el del otro sexo está vacío. A ver si cunde el ejemplo por aquí.
Y, para rematar, el cartel que había en la puerta de la antigua catedral de Chester para dar la bienvenida a los visitantes. Siempre me llama la atención la diferencia entre las iglesias españolas, en muchas de las cuales parece que estorbas si no vas a rezar, y las del resto del mundo, donde te invitan a entrar a verlas a tu gusto; pero ninguna lo ha dejado tan claro como esta.

Lo tienes difícil para no estar entre los invitados

Por si en la foto no se lee bien, os copio aquí el texto, ortografía americana y todo:
We extend a special welcome to those who are single, married, divorced, gay, filthy rich, dirt poor, yo no habla Ingles. We extend a special welcome to those whe are crying new-borns, skinny as a rail or could afford to lose a few pounds.
We welcome you if you can sing like Andrea Bocelli or like our Rector who can't carry a note in a bucket. You're welcome here if you're "just browsing," just woke up or just got out of jail. We don't care if you're more Catholic than the Pope, or haven't been in church since little Joey's Baptism.
We extend a special welcome to those who are over 60 but not grown up yet, and to teenagers who are growing too fast. We welcome soccer mums, NASCAR dads, starving artists, tree-huggers, latte-sippers, vegetarians, junk food eaters. We welcome those who are in recovery or still addicted. We welcome you if you're having problems or you're down in the dumps or if you don't like "organized religion," we have been there too.
If you blew all your offering money at the dog track, you're welcome here. We offer a special welcome to those who think the earth is flat, work too hard, don't work, can't spell, or because grandma is in town and wanted to go to church.
We welcome those who are inked, pierced or both. We offer a special welcome to those who could use a prayer right now, had religion shoved down your throat as a kid or got lost in traffic and wound up here by mistake. We welcome tourists, seekers and doubters, bleeding hearts... and you!
(With thanks to Our Lady of Lourdes Catholic Community)

viernes, 5 de junio de 2015

Oxford

Seguimos acercándonos cada vez más a Londres. Mañana volvemos ya a casa, se acaban nuestras vacaciones. Ay.

En fin, como ya os dije, nos habíamos dejado la visita a la catedral de Chester para hoy. Chester fue una localidad muy importante hasta que el puerto de Liverpool le comió el terreno y su catedral refleja esa importancia. Eso sí, en la actualidad hay bastantes elementos reconstruidos en el siglo XIX. En ese siglo se recuperó la apreciación por la arquitectura medieval (tened en cuenta que el término gótico era, en origen, despectivo: el arte de los godos) y se intentó recuperar los edificios que, muchas veces, no se habían tratado con mucho cariño. Pero lo que se hizo muchas veces fue reconstruir, en lugar de restaurar. Una pena.

En fin, Chester tiene muchos elementos interesantes en su catedral. Por ejemplo, se conserva intacta la corte eclesiástica, donde se dirimían también casos que no tenían que ver con herejías ni similares. Aquí hemos sabido de una mujer que llevó a otra a juicio por llamarla hermafrodita peluda. Tereixa se afanaba por imaginarse el aspecto que podía tener la receptora de tal calificativo. Por cierto: según los registros, tras tomar los correspondientes testimonios, el caso se sobreseyó.

Esto es el coro; no hay evidencias de que la hermafrodita peluda pisara esta zona

Aunque la entrada a la catedral es gratuita, hacen también visitas guiadas por los niveles superiores que cuestan £5 por cabeza. Hemos hecho una de esas y aprendido, por ejemplo, que se sigue tocando una campaña a las 20:45 cada día señalando el toque de queda. Antiguamente, esa campaña anunciaba el cierre de las puertas de la ciudad y la obligación de abandonarla a los extranjeros. Aún no se ha derogado la norma que permite disparar con un arco a cualquier galés que se encuentre intramuros después de las nueve de la noche; al menos, la que permitía matar vascos en Islandia se eliminó hace poco. De todos modos, las campañas que siguen usándose ya no están en la misma catedral, sino en un campanario muy peculiar que se construyó al lado hace poco. Es todo tejado.

¿Campanario o cohete?

Allá a las doce hemos salido, por fin, de Chester, con rumbo a Oxford. Todo por autovía, pero os aseguro que he echado de menos las carreteras de un carril de Escocia. Entre el calor (sí, estamos acabando el viaje con bastante calor), las obras y la circulación, ha sido un viaje muy pesado.

Y también acabamos, en cierto modo, como lo empezamos: con una habitación en las afueras, igual que en York. Aunque esta vez es en un pub. Sí, hay pubs, sobre todo en el campo, que alquilan algunas habitaciones. La wifi no llega a la nuestra, pero prefiero escribir desde una mesa del propio pub, con una pinta :)

Aunque, claro, hemos bajado a Oxford para dar una vuelta por la ciudad. Que me ha parecido atiborrada de gente. No creo que realmente lo esté; es, simplemente, que me había acostumbrado a la soledad del campo. En fin, hemos aparcado el coche y, al ir a echar monedas en el parquímetro, hemos visto que nos ahorrábamos un dinerito si esperábamos diez minutos. Así que nos hemos sentado en el capó a charlar un rato. Pero al poco hemos visto pasar un vigilante, de modo que he sugerido a Tereixa que se hiciera la rubia. Es decir: que se pusiera a leer detalladamente las instrucciones del parquímetro con cara de entender poco. Y hacia ella que ha ido el hombre y le ha dicho: si esperáis siete minutos, os ahorráis libra y media. Qué majete.

Bueno, hemos dado una buena vuelta al centro de la ciudad y, finalmente, hemos entrado en un pub para cenar. Hoy no habíamos comido, así que teníamos hambre. Y nos ha vuelto a tocar camarera española. Esta llevaba sólo nueve meses en el país, pero estaba bastante contenta. Decía que se había acostumbrado bien al clima (pese a que, por el acento, parecía del sur) y estaba bien en Oxford. Parecía una superviviente, seguro que le va bien.

Uno de los edificios de la universidad de Oxford

Y ya de vuelta a nuestro pub, a echar unas cervezas (yo no podía beber en Oxford porque luego tenía que conducir, y Tereixa se solidariza conmigo) para celebrar nuestra última noche en el Reino Unido. Mañana hemos quedado con nuestra amiga Caterina en Londres; no la hemos visto desde su boda, la que nos sirvió como excusa para las vacaciones en Grecia de hace dos años. Y ya de vuelta a casa. Aún publicaré una entrada más en este blog, pero será un poco especial. Por lo demás, se acaba nuestro viaje.

jueves, 4 de junio de 2015

Chester

Ayer fue, como ya os dije, nuestro último día en Escocia. Bueno, nuestro último día completo. Hoy empezábamos, eso sí, el largo trayecto hasta Londres.

Tras nuestros últimos kilómetros de carretera de un solo carril (en los que ha aprovechado un cervatillo para saltar delante de nuestro coche, aunque ayer nos hizo lo propio otro mientras andábamos por el monte), hemos llegado a la carretera civilizada que llevaba hasta Glasgow, bordeando Loch Lomond. Habréis observado que, pese a estar en esa zona, apenas hemos estado en este gran lago; otra cosa que nos dejamos para el futuro. En fin, hemos seguido esa carretera, como os digo, pero sin entrar en Glasgow. Sí hemos ido, en cambio, a una localidad que hoy día no es sino un satélite de esta, pero en el pasado tuvo su importancia: Paisley. De ese pasado conservan su abadía gótica (con algún elemento aún románico. Había un señor dentro que, a poco que le insistieras, te enseñaba la abadía. En realidad, no tenías que insistirle nada: yo creo que se aburría, así que venía detrás de nosotros y nos daba conversación sin necesidad de pedírsela. En fin, la visita a la abadía, que además es gratis, merece la pena si andáis por la zona.

Tras un día de sol, volvió la lluvia a Escocia

Y nuestra última parada en Escocia ha sido en la última área de servicio antes de cruzar a Inglaterra. Allí nos hemos comido un fish & chips bastante decente y hemos recogido a tres chavales que hacían dedo. Habían estado unos días por la zona de vacaciones, después de acabar sus exámenes en la universidad, y ya se volvían a Bristol. Nosotros no íbamos tan lejos, pero les hemos dejado en otra área de servicio entre Manchester y Liverpool, así que les hemos hecho medio viaje. Espero que hayan encontrado quien les haya hecho el otro medio, eran bastante majetes.

Nuestro destino final era la ciudad de Chester. Chester es, hoy día, una pequeña ciudad cerca de Liverpool, al otro lado del estuario del Mersey, junto a la frontera con Gales. Pero su historia viene de muy atrás.  Tiene unas ruinas romanas interesantes, algunas iglesias góticas destacadas y un recinto amurallado muy bien conservado. La muralla se conserva casi intacta, aunque reconstruida en parte, y la arquitectura tradicional es muy pintoresca.
Al estilo de estas casas me refiero con lo de 'arquitectura tradicional'

Así que hemos dedicado la tarde a pasear por el centro. No hemos podido entrar en la catedral (iremos mañana), pero sí en la antigua catedral, hoy parroquia de San Juan Bautista, que es igualmente interesante. A su lado, el anfiteatro y el resto de las ruinas romanas. Y, claro, el paseo sobre las murallas, rodeando el recinto. Además, la ciudad extramuros también tiene interés (las ruinas romanas y la antigua catedral están en el exterior, por ejemplo). Tiene un hipódromo junto a la muralla y más cosas. En fin, no es una ciudad muy conocida en España, pero no os la perdáis si vais por el oeste de Inglaterra.

La antigua catedral románica de Chester

Hemos cenado, claro, en un pub. Tenían su propia cerveza, bastante buena. Y me ha hecho gracia que, en un momento dado, he visto que la camarera estaba absorta mirando la tele. Estaban dando un documental sobre animales acuáticos de Inglaterra. Mira, la moza aprovecha sus ratos muertos para culturizarse.

Ahora, claro, ya estamos en casa. Que está, para variar, muy bien, pero tiene un problema: la wifi falla más que una escopeta de feria. Así que no puedo poner fotos en esta entrada. Las añadiré cuando tenga mejor conexión. De momento, así se queda. [ACTUALIZACIÓN: Ya están las fotos y algún arreglo más.]

miércoles, 3 de junio de 2015

Los lochs marinos

Como ayer os dije, nuestra última casa escocesa está junto a la orilla de Loch Goil, un loch marino; es decir, no es un lago, sino un entrante del mar, aunque con la típica forma alargada de los lochs. Realmente, Loch Goil es un brazo de otro más grande, Loch Long. Y hoy hemos dedicado el día a pasear por los montes que rodean estos lochs.

En primer lugar, hemos cogido el coche hasta Lochgoilhead, el pueblo grande de esta zona. Entendiendo por grande que tiene pub. Dos, en realidad. Ayer cenamos en uno de ellos. Y de allí salen algunos senderitos a los que habíamos echado el ojo. Como eran cortitos, lo que hemos hecho ha sido combinar dos para hacer un recorrido más largo. Por el camino, por cierto, nos hemos cruzado con una pareja de alemanes que se aloja en nuestra misma casa y a quienes habíamos conocido en el desayuno. Esta es, claramente, una zona para hacer senderismo por el monte.

Tengo que ver cómo mejorar los colores de las fotos que hago con el móvil

Bonito, ¿verdad? Aunque estas fotos de naturaleza nunca hacen justicia a la realidad. No es lo mismo ver una imagen pequeña cogida con un móvil que estar rodeado por el bosque y sus sonidos. Pero me temo que no puedo poner eso en el blog. A cambio, también os ahorráis un tramo de descenso bastante empinado, estrecho y resbaladizo que hemos tenido.

Después del recorrido matutino, hemos ido a comer al pub de ayer y luego, más coche hasta Arrochar. Si Lochgoilhead está en la punta de Loch Goil, Arrochar está en la de Loch Long. Es más grande y turística; incluso pasa por ella una carretera de doble sentido en bastante buen estado. Un lujo. Allí hemos aparcado y cogido un sendero hasta la vecina Ardgartan; luego tendríamos que volver por el mismo porque no habíamos encontrado ningún sendero circular que no fuera demasiado corto. Y resulta que sí los había, saliendo desde Ardgartan; pero no venían en nuestro folleto. En fin, hemos vuelto hasta Arrochar con idea de, si seguíamos con ganas de andar, bajar hasta Ardgartan con al coche y hacer un sendero circular. Pero lo cierto es que con los 20 km largos que llevábamos ya habíamos tenido bastante y, además, se iba haciendo tarde. Hemos ido a echar gasolina (Tereixa y la mujer de la gasolinera hablaban y se reían mucho mientras yo echaba, a saber qué dirían sobre mí) y más carretera hacia nuestro tercer destino del día: Inveraray, a orillas de Loch Fyne, el loch marino más grande de Escocia.

Íbamos allí con la única idea de cenar en The George Hotel, que tenía muy buenas críticas en las webs. Pero nos hemos encontrado con un pueblo bastante bonito, con un puente muy llamativo (por lo empinado) a la entrada, un pequeño paseo marítimo y una iglesia bastante mona. Iglesia que pertenece a la Iglesia Episcopal de Escocia, pero se la prestan a los católicos para que hagan una misa a la semana. Parece que se llevan bien, oye.

El monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial y, al fondo, el puente

Después de recorrer un poco el pueblo, hemos ido a cenar y nos hemos encontrado con la sorpresa de que los dos camareros que nos han atendido eran dos hermanos de Vigo. Los paisanos de Tereixa nos han tratado muy bien y la comida también ha sido muy buena, así que hemos estado encantados. Hemos podido charlar un ratito más con el chico, que lleva allí cuatro años; ya se ha echado una novia escocesa y tiene un niño, y todo, mientras que su hermana acaba de llegar porque, claro, en casa no encuentra trabajo. Dos más de los muchos emigrantes españoles que hay por el mundo. Y los dos con ganas de volver a Galicia, pero pocas esperanzas, aunque el chaval nos decía que las últimas elecciones le daban algunas. A ver qué pasa.

Y ya a casita, que se nos hacía tarde; en serio, nunca llegamos a casa a las nueve y media, como hoy. Ha sido un día bien aprovechado. Nuestro último día en Escocia. Mañana ya saldremos hacia Inglaterra, donde pasaremos los últimos dos días antes de volver a España. Esto se va terminando.

martes, 2 de junio de 2015

Por el monte

La entrada de hoy va a ser un poco más corta que otras veces. No es que ya no os quiera, ni que hayamos tenido un día aburrido. Es que se cuenta con menos palabras. Para compensar, pondré más fotos, como esta de algunos habitantes de la que hoy ha sido nuestra casa (donde hemos tenido algunos problemas con las tarjetas de crédito para pagar), puestos en formación para despedirnos.

Tampoco hemos desayunado huevos de pato

Como ya os conté ayer, nuestro primer plan para hoy consistía en dar algún paseíto por las cercanías de Pitlochry. Hemos sacado nuestro mapa de senderos y nos hemos decidido por uno cortito y sencillo, unas tres millas y media. La única dificultad ha estado en un sendero estrecho en el que teníamos que esquivar los abundantes restos orgánicos dejados por un rebaño de ovejas que nos había precedido, prueba que superamos con éxito.

En este tramo no había caca de rumiante

Ya estábamos cerca de Pichorrico, una vez pasado el pueblo de Moulin que daba nombre al camino, cuando hemos visto un indicador: Craigower 1.5 mi. Craigower era un mirador que habíamos visto en nuestro mapa. Pues oye: es un desvío de una horita, nada más... Con más cojones que cerebro, para allá que se han ido nuestros héroes, sin contar con que se perderían dos veces (la segunda fueron encaminados por unos amables jugadores del campo de golf que habían atravesado) y con que el mirador, claro, estaría en lo alto de un monte. Y la última media milla ha tenido un desnivel medio del 20 %. En fin, hemos llegado arriba echando el bofe, pero la vista ha merecido la pena

En el collado del fondo se atisbaba un monte que estaba a 75 km de nosotros

A todo esto, el Craigower solo es lo que en Escocia llaman una cima (top), con sus menos de 500 m de altura. A partir de 3000 pies de altura (914 m) las consideran montañas de verdad, o munros, nombre debido a Sir Hugh Munro, quien compiló la primera lista de tales montañas en Escocia. Son casi trescientas y tratar de subir a todas ellas es una afición bastante popular en el país.

Nosotros hemos subido un total de cero.

Al bajar de Craigower hemos vuelto a pasar por Moulin y nos hemos quedado a comer en el pub para, de paso, probar la cerveza local. En el pub del pueblo solo sirven la cerveza que hacen ellos mismos, de la que tienen cuatro variedades. Se puede visitar la cervecera a la hora de comer, pero a nosotros ya se nos iba haciendo tarde y no lo hemos hecho. Otra mala decisión.

Finalmente, hemos vuelto a Pitlochry después de recorrer el doble de la distancia que habíamos previsto al principio, y con más dificultades. Pero, como el tiempo ha sido bueno, pues mira qué bien. Y finalmente he podido comprar un cargador de móvil que funciona. Ya no tengo que gorronear el de Tereixa. Me siento una persona de pleno derecho.

Y ya hemos cogido el coche y puesto rumbo a nuestro destino de hoy: la zona de Loch Lomond. Hay una canción tradicional escocesa muy conocida que lleva el nombre del más extenso de todos los lochs; esta es la letra:
O you'll take the high road
And I'll take the low road
And I'll be in Scotland before you

For me and my true love
Will never meet again
By the bonnie, bonnie banks of Loch Lomond
En efecto, de aquí he cogido el título de este blog, para quienes no lo hayáis adivinado. Según la tradición, esta canción la compuso un soldado escocés moribundo en el siglo XVIII para expresar su dolor por no poder volver a su patria.

Nuestro camino ha seguido en parte una ruta ya conocida, recorriendo toda la ribera de Loch Tay, para llegar al parque nacional de Loch Lomond y los Trossachs. Estos últimos son una serie de valles al este de Loch Lomond que hizo famosos Sir Walter Scott en su novela Rob Roy. Pero nosotros nos hemos venido al otro lado del loch; concretamente, a orillas de Loch Goil. Que no es un lago, sino un entrante de mar. Muchos lochs son así; no me preguntéis por qué llaman a todos igual.

Por el camino hemos seguido viendo cosas que merecían la pena, como la catarata de Falloch, aunque no nos hemos acercado a ella.

Ahí va, qué chorrazo

Y ya estamos en la que será nuestra última casa en Escocia. Para mañana dan buen tiempo, sin lluvia (hasta ahora, mucho o poco, ha llovido todos los días); así que aprovecharemos para pasear por los bosques y los lochs. Ya os contaremos.

Una fotito de Loch Lomond para terminar

lunes, 1 de junio de 2015

Sutherland

Como nuestro viaje ya no podía seguir más hacia el norte (las Shetland las dejamos para mejor ocasión), tocaba empezar el viaje de vuelta hacia el sur. Para ello teníamos varias posibilidades; entre ellas, recorrer toda la costa norte escocesa para ver unas cuevas que nos había recomendado Stephen y luego bajar cruzando las Highlands hasta Skye o sus cercanías. Pero, finalmente, nos decidimos por volver a bajar por la A9, la mejor carretera, que baja por la costa oriental. Aunque esta vez, para no repetir tanto el camino, la primera parte ha sido un poco diferente de anteayer. Nos hemos despedido de nuestros anfitriones (humanos y no) y hemos cogido la carretera en dirección a John o' Groats.

Un par de ponis de las Shetland junto a nuestro hotelito

No es que tuviéramos mucho interés en volver allí; al fin y al cabo, no es más que unas cuantas tiendas y un café, y nosotros ya salíamos bien desayunados (si vais por la zona, alojaos en el Castle Arms Hotel; la wifi es mala, pero los dueños y el ambiente lo compensan). Lo que queríamos era bajar por la carretera que pasa por Wick. Y ha sido una buena idea, porque Wick es muy bonito. No hemos parado porque queríamos hacer más kilómetros, pero creo que deberíamos haberlo hecho. Hoy no teníamos prisa y el principal aliciente del día iba a ser lo que encontráramos por el camino.

En fin, hemos seguido hacia el sur y, en un momento dado, le he dicho a Tereixa que me apenaba dejar las Highlands sin haber visto el interior. Así que se ha puesto a buscar en el mapa y ha encontrado un desvío que parecía interesante. Al llegar a Helmsdale, hemos apagado el GPS y vuelto a la forma tradicional de viajar, con nuestra rubia gallega como navegante con su mapa.

La idea era seguir una carretera que salía de Helmsdale hacia el interior, paralela al río del mismo nombre. Con un solo carril, claro. Y con el río. Y las ovejas cruzando. Y no sé cuántos lochs. Y montañas, claro. Incluso unos cuantos ciervos, hemos visto. Esta foto la he sacado en el hotelito en que hemos parado a comer, donde solo estábamos nosotros (y la dueña, pero nos ha costado encontrarla). Sí, eso que se ve sobre la loma, delante del loch, es un ciervo.

No, no nos hemos comido a Bambi

Por si queréis seguir nuestra ruta en el mapa: de Helmsdale hemos ido junto al río hasta Kinbrace; luego, junto al río y loch Naver, hasta Altnaharra, donde hemos comido. Todo eso es zona de ríos trucheros y salmoneros, hemos visto muchos pescadores. De ahí hemos bajado hasta Lairg, la única localidad de cierta importancia en todo el camino, junto al precioso Loch Shin, donde hemos parado unos minutos pese a coincidir con uno de los escasos momentos de mal tiempo durante todo el recorrido.

Casi daban ganas de bañarse

Y luego hemos seguido la carretera (ya de doble sentido) que bordea Dornoch Firth por el sur, pasando or Ardgay antes de volver a la A9. En fin, después de pasar un par de días en Caithness y las Orcadas, hoy hemos hecho un buen recorrido por el interior de Sutherland, el condado que hay justo al sur.

Dornoch Firth, aunque estas fotos de naturaleza nunca hacen justicia al paisaje

Después solo nos quedaba ir por la A9 hasta donde vamos a dormir hoy: otra vez Pitlochry. El otro día nos quedamos con ganas de andar un poco más por estos bosques, así que hemos vuelto. Para recibirnos, no veáis la manta de agua que nos ha caído durante las últimas 50 millas de camino, más o menos. Y seguía cayendo, pero bien, al llegar a nuestra nueva casa. Donde nos esperaba... el perro. Hemos llamado varias veces a la puerta y solo contestaban sus ladridos desde dentro. Hemos intentado llamar por teléfono y solo salía el contestador. Hemos ido a preguntar a la casa de al lado, pero no había nadie. Así que hemos dejado una nota en la puerta y nos hemos ido a cenar a un restaurante cercano. En coche, porque seguía lloviendo a mares.

Cuando nos han sacado la cena, nos ha llamado la señora de la casa. Que lo sentía muchísimo y no sé qué más, porque no la oía bien. En fin, hemos cenado, hemos vuelto a la casa y allí nos estaba esperando. Al parecer, la pobre ha tenido una urgencia y nos ha dejado una nota en la puerta, metida en un sobre; pero ha pasado el cartero y ha metido el sobre por el buzón de la puerta. Y luego se lo ha comido el perro. Bueno, solo lo ha mordisqueado; ahí estaba el sobre cerrado con la nota dentro y los mordiscos del animalito. Que es bastante cariñoso, la verdad, pero le gusta ladrar de vez en cuando.

Ahora ya ha parado de llover. La casa está en un extremo del mismo Pitlochry, así que por la ventana estoy viendo los montes y el bosque. A ver si mañana no está muy embarrado y podemos salir a hacer un senderito.