En fin, como ya os dije, nos habíamos dejado la visita a la catedral de Chester para hoy. Chester fue una localidad muy importante hasta que el puerto de Liverpool le comió el terreno y su catedral refleja esa importancia. Eso sí, en la actualidad hay bastantes elementos reconstruidos en el siglo XIX. En ese siglo se recuperó la apreciación por la arquitectura medieval (tened en cuenta que el término gótico era, en origen, despectivo: el arte de los godos) y se intentó recuperar los edificios que, muchas veces, no se habían tratado con mucho cariño. Pero lo que se hizo muchas veces fue reconstruir, en lugar de restaurar. Una pena.
En fin, Chester tiene muchos elementos interesantes en su catedral. Por ejemplo, se conserva intacta la corte eclesiástica, donde se dirimían también casos que no tenían que ver con herejías ni similares. Aquí hemos sabido de una mujer que llevó a otra a juicio por llamarla hermafrodita peluda. Tereixa se afanaba por imaginarse el aspecto que podía tener la receptora de tal calificativo. Por cierto: según los registros, tras tomar los correspondientes testimonios, el caso se sobreseyó.
Aunque la entrada a la catedral es gratuita, hacen también visitas guiadas por los niveles superiores que cuestan £5 por cabeza. Hemos hecho una de esas y aprendido, por ejemplo, que se sigue tocando una campaña a las 20:45 cada día señalando el toque de queda. Antiguamente, esa campaña anunciaba el cierre de las puertas de la ciudad y la obligación de abandonarla a los extranjeros. Aún no se ha derogado la norma que permite disparar con un arco a cualquier galés que se encuentre intramuros después de las nueve de la noche; al menos, la que permitía matar vascos en Islandia se eliminó hace poco. De todos modos, las campañas que siguen usándose ya no están en la misma catedral, sino en un campanario muy peculiar que se construyó al lado hace poco. Es todo tejado.
Allá a las doce hemos salido, por fin, de Chester, con rumbo a Oxford. Todo por autovía, pero os aseguro que he echado de menos las carreteras de un carril de Escocia. Entre el calor (sí, estamos acabando el viaje con bastante calor), las obras y la circulación, ha sido un viaje muy pesado.
Y también acabamos, en cierto modo, como lo empezamos: con una habitación en las afueras, igual que en York. Aunque esta vez es en un pub. Sí, hay pubs, sobre todo en el campo, que alquilan algunas habitaciones. La wifi no llega a la nuestra, pero prefiero escribir desde una mesa del propio pub, con una pinta :)
Aunque, claro, hemos bajado a Oxford para dar una vuelta por la ciudad. Que me ha parecido atiborrada de gente. No creo que realmente lo esté; es, simplemente, que me había acostumbrado a la soledad del campo. En fin, hemos aparcado el coche y, al ir a echar monedas en el parquímetro, hemos visto que nos ahorrábamos un dinerito si esperábamos diez minutos. Así que nos hemos sentado en el capó a charlar un rato. Pero al poco hemos visto pasar un vigilante, de modo que he sugerido a Tereixa que se hiciera la rubia. Es decir: que se pusiera a leer detalladamente las instrucciones del parquímetro con cara de entender poco. Y hacia ella que ha ido el hombre y le ha dicho: si esperáis siete minutos, os ahorráis libra y media. Qué majete.
Bueno, hemos dado una buena vuelta al centro de la ciudad y, finalmente, hemos entrado en un pub para cenar. Hoy no habíamos comido, así que teníamos hambre. Y nos ha vuelto a tocar camarera española. Esta llevaba sólo nueve meses en el país, pero estaba bastante contenta. Decía que se había acostumbrado bien al clima (pese a que, por el acento, parecía del sur) y estaba bien en Oxford. Parecía una superviviente, seguro que le va bien.
Y ya de vuelta a nuestro pub, a echar unas cervezas (yo no podía beber en Oxford porque luego tenía que conducir, y Tereixa se solidariza conmigo) para celebrar nuestra última noche en el Reino Unido. Mañana hemos quedado con nuestra amiga Caterina en Londres; no la hemos visto desde su boda, la que nos sirvió como excusa para las vacaciones en Grecia de hace dos años. Y ya de vuelta a casa. Aún publicaré una entrada más en este blog, pero será un poco especial. Por lo demás, se acaba nuestro viaje.



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