jueves, 4 de junio de 2015

Chester

Ayer fue, como ya os dije, nuestro último día en Escocia. Bueno, nuestro último día completo. Hoy empezábamos, eso sí, el largo trayecto hasta Londres.

Tras nuestros últimos kilómetros de carretera de un solo carril (en los que ha aprovechado un cervatillo para saltar delante de nuestro coche, aunque ayer nos hizo lo propio otro mientras andábamos por el monte), hemos llegado a la carretera civilizada que llevaba hasta Glasgow, bordeando Loch Lomond. Habréis observado que, pese a estar en esa zona, apenas hemos estado en este gran lago; otra cosa que nos dejamos para el futuro. En fin, hemos seguido esa carretera, como os digo, pero sin entrar en Glasgow. Sí hemos ido, en cambio, a una localidad que hoy día no es sino un satélite de esta, pero en el pasado tuvo su importancia: Paisley. De ese pasado conservan su abadía gótica (con algún elemento aún románico. Había un señor dentro que, a poco que le insistieras, te enseñaba la abadía. En realidad, no tenías que insistirle nada: yo creo que se aburría, así que venía detrás de nosotros y nos daba conversación sin necesidad de pedírsela. En fin, la visita a la abadía, que además es gratis, merece la pena si andáis por la zona.

Tras un día de sol, volvió la lluvia a Escocia

Y nuestra última parada en Escocia ha sido en la última área de servicio antes de cruzar a Inglaterra. Allí nos hemos comido un fish & chips bastante decente y hemos recogido a tres chavales que hacían dedo. Habían estado unos días por la zona de vacaciones, después de acabar sus exámenes en la universidad, y ya se volvían a Bristol. Nosotros no íbamos tan lejos, pero les hemos dejado en otra área de servicio entre Manchester y Liverpool, así que les hemos hecho medio viaje. Espero que hayan encontrado quien les haya hecho el otro medio, eran bastante majetes.

Nuestro destino final era la ciudad de Chester. Chester es, hoy día, una pequeña ciudad cerca de Liverpool, al otro lado del estuario del Mersey, junto a la frontera con Gales. Pero su historia viene de muy atrás.  Tiene unas ruinas romanas interesantes, algunas iglesias góticas destacadas y un recinto amurallado muy bien conservado. La muralla se conserva casi intacta, aunque reconstruida en parte, y la arquitectura tradicional es muy pintoresca.
Al estilo de estas casas me refiero con lo de 'arquitectura tradicional'

Así que hemos dedicado la tarde a pasear por el centro. No hemos podido entrar en la catedral (iremos mañana), pero sí en la antigua catedral, hoy parroquia de San Juan Bautista, que es igualmente interesante. A su lado, el anfiteatro y el resto de las ruinas romanas. Y, claro, el paseo sobre las murallas, rodeando el recinto. Además, la ciudad extramuros también tiene interés (las ruinas romanas y la antigua catedral están en el exterior, por ejemplo). Tiene un hipódromo junto a la muralla y más cosas. En fin, no es una ciudad muy conocida en España, pero no os la perdáis si vais por el oeste de Inglaterra.

La antigua catedral románica de Chester

Hemos cenado, claro, en un pub. Tenían su propia cerveza, bastante buena. Y me ha hecho gracia que, en un momento dado, he visto que la camarera estaba absorta mirando la tele. Estaban dando un documental sobre animales acuáticos de Inglaterra. Mira, la moza aprovecha sus ratos muertos para culturizarse.

Ahora, claro, ya estamos en casa. Que está, para variar, muy bien, pero tiene un problema: la wifi falla más que una escopeta de feria. Así que no puedo poner fotos en esta entrada. Las añadiré cuando tenga mejor conexión. De momento, así se queda. [ACTUALIZACIÓN: Ya están las fotos y algún arreglo más.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario