No es que tuviéramos mucho interés en volver allí; al fin y al cabo, no es más que unas cuantas tiendas y un café, y nosotros ya salíamos bien desayunados (si vais por la zona, alojaos en el Castle Arms Hotel; la wifi es mala, pero los dueños y el ambiente lo compensan). Lo que queríamos era bajar por la carretera que pasa por Wick. Y ha sido una buena idea, porque Wick es muy bonito. No hemos parado porque queríamos hacer más kilómetros, pero creo que deberíamos haberlo hecho. Hoy no teníamos prisa y el principal aliciente del día iba a ser lo que encontráramos por el camino.
En fin, hemos seguido hacia el sur y, en un momento dado, le he dicho a Tereixa que me apenaba dejar las Highlands sin haber visto el interior. Así que se ha puesto a buscar en el mapa y ha encontrado un desvío que parecía interesante. Al llegar a Helmsdale, hemos apagado el GPS y vuelto a la forma tradicional de viajar, con nuestra rubia gallega como navegante con su mapa.
La idea era seguir una carretera que salía de Helmsdale hacia el interior, paralela al río del mismo nombre. Con un solo carril, claro. Y con el río. Y las ovejas cruzando. Y no sé cuántos lochs. Y montañas, claro. Incluso unos cuantos ciervos, hemos visto. Esta foto la he sacado en el hotelito en que hemos parado a comer, donde solo estábamos nosotros (y la dueña, pero nos ha costado encontrarla). Sí, eso que se ve sobre la loma, delante del loch, es un ciervo.
Por si queréis seguir nuestra ruta en el mapa: de Helmsdale hemos ido junto al río hasta Kinbrace; luego, junto al río y loch Naver, hasta Altnaharra, donde hemos comido. Todo eso es zona de ríos trucheros y salmoneros, hemos visto muchos pescadores. De ahí hemos bajado hasta Lairg, la única localidad de cierta importancia en todo el camino, junto al precioso Loch Shin, donde hemos parado unos minutos pese a coincidir con uno de los escasos momentos de mal tiempo durante todo el recorrido.
Y luego hemos seguido la carretera (ya de doble sentido) que bordea Dornoch Firth por el sur, pasando or Ardgay antes de volver a la A9. En fin, después de pasar un par de días en Caithness y las Orcadas, hoy hemos hecho un buen recorrido por el interior de Sutherland, el condado que hay justo al sur.
Después solo nos quedaba ir por la A9 hasta donde vamos a dormir hoy: otra vez Pitlochry. El otro día nos quedamos con ganas de andar un poco más por estos bosques, así que hemos vuelto. Para recibirnos, no veáis la manta de agua que nos ha caído durante las últimas 50 millas de camino, más o menos. Y seguía cayendo, pero bien, al llegar a nuestra nueva casa. Donde nos esperaba... el perro. Hemos llamado varias veces a la puerta y solo contestaban sus ladridos desde dentro. Hemos intentado llamar por teléfono y solo salía el contestador. Hemos ido a preguntar a la casa de al lado, pero no había nadie. Así que hemos dejado una nota en la puerta y nos hemos ido a cenar a un restaurante cercano. En coche, porque seguía lloviendo a mares.
Cuando nos han sacado la cena, nos ha llamado la señora de la casa. Que lo sentía muchísimo y no sé qué más, porque no la oía bien. En fin, hemos cenado, hemos vuelto a la casa y allí nos estaba esperando. Al parecer, la pobre ha tenido una urgencia y nos ha dejado una nota en la puerta, metida en un sobre; pero ha pasado el cartero y ha metido el sobre por el buzón de la puerta. Y luego se lo ha comido el perro. Bueno, solo lo ha mordisqueado; ahí estaba el sobre cerrado con la nota dentro y los mordiscos del animalito. Que es bastante cariñoso, la verdad, pero le gusta ladrar de vez en cuando.
Ahora ya ha parado de llover. La casa está en un extremo del mismo Pitlochry, así que por la ventana estoy viendo los montes y el bosque. A ver si mañana no está muy embarrado y podemos salir a hacer un senderito.




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