En primer lugar, hemos cogido el coche hasta Lochgoilhead, el pueblo grande de esta zona. Entendiendo por grande que tiene pub. Dos, en realidad. Ayer cenamos en uno de ellos. Y de allí salen algunos senderitos a los que habíamos echado el ojo. Como eran cortitos, lo que hemos hecho ha sido combinar dos para hacer un recorrido más largo. Por el camino, por cierto, nos hemos cruzado con una pareja de alemanes que se aloja en nuestra misma casa y a quienes habíamos conocido en el desayuno. Esta es, claramente, una zona para hacer senderismo por el monte.
Bonito, ¿verdad? Aunque estas fotos de naturaleza nunca hacen justicia a la realidad. No es lo mismo ver una imagen pequeña cogida con un móvil que estar rodeado por el bosque y sus sonidos. Pero me temo que no puedo poner eso en el blog. A cambio, también os ahorráis un tramo de descenso bastante empinado, estrecho y resbaladizo que hemos tenido.
Después del recorrido matutino, hemos ido a comer al pub de ayer y luego, más coche hasta Arrochar. Si Lochgoilhead está en la punta de Loch Goil, Arrochar está en la de Loch Long. Es más grande y turística; incluso pasa por ella una carretera de doble sentido en bastante buen estado. Un lujo. Allí hemos aparcado y cogido un sendero hasta la vecina Ardgartan; luego tendríamos que volver por el mismo porque no habíamos encontrado ningún sendero circular que no fuera demasiado corto. Y resulta que sí los había, saliendo desde Ardgartan; pero no venían en nuestro folleto. En fin, hemos vuelto hasta Arrochar con idea de, si seguíamos con ganas de andar, bajar hasta Ardgartan con al coche y hacer un sendero circular. Pero lo cierto es que con los 20 km largos que llevábamos ya habíamos tenido bastante y, además, se iba haciendo tarde. Hemos ido a echar gasolina (Tereixa y la mujer de la gasolinera hablaban y se reían mucho mientras yo echaba, a saber qué dirían sobre mí) y más carretera hacia nuestro tercer destino del día: Inveraray, a orillas de Loch Fyne, el loch marino más grande de Escocia.
Íbamos allí con la única idea de cenar en The George Hotel, que tenía muy buenas críticas en las webs. Pero nos hemos encontrado con un pueblo bastante bonito, con un puente muy llamativo (por lo empinado) a la entrada, un pequeño paseo marítimo y una iglesia bastante mona. Iglesia que pertenece a la Iglesia Episcopal de Escocia, pero se la prestan a los católicos para que hagan una misa a la semana. Parece que se llevan bien, oye.
Después de recorrer un poco el pueblo, hemos ido a cenar y nos hemos encontrado con la sorpresa de que los dos camareros que nos han atendido eran dos hermanos de Vigo. Los paisanos de Tereixa nos han tratado muy bien y la comida también ha sido muy buena, así que hemos estado encantados. Hemos podido charlar un ratito más con el chico, que lleva allí cuatro años; ya se ha echado una novia escocesa y tiene un niño, y todo, mientras que su hermana acaba de llegar porque, claro, en casa no encuentra trabajo. Dos más de los muchos emigrantes españoles que hay por el mundo. Y los dos con ganas de volver a Galicia, pero pocas esperanzas, aunque el chaval nos decía que las últimas elecciones le daban algunas. A ver qué pasa.
Y ya a casita, que se nos hacía tarde; en serio, nunca llegamos a casa a las nueve y media, como hoy. Ha sido un día bien aprovechado. Nuestro último día en Escocia. Mañana ya saldremos hacia Inglaterra, donde pasaremos los últimos dos días antes de volver a España. Esto se va terminando.


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