Nos hemos levantado y hemos bajado para el mejor desayuno del viaje. O a mí me lo ha parecido. El de Glasgow fue igual de bueno, probablemente, pero el saloncito donde nos lo han servido, con vistas a las montañas, le daba mil vueltas al otro, que era el típico salón de hotel en un sótano. Y ya hemos abandonado la habitación para ir hacia el mismo Pitlochry, que está a unas diez millas.
Lo único que queríamos hacer allí era ir a la destilería Edradour. En el mismo Pitlochry hay otras destilerías, como la de Bell's, y no digamos ya en el resto de Escocia. Pero tenía muy buen recuerdo de mi anterior visita a la de Edradour y, además, recordaba que habíamos ido dando un paseo por el monte. Así que hemos ido a pedir un mapa de senderos a la oficina de turismo y, en efecto, ahí estaba marcado el que buscábamos, junto con ocho o nueve más. Es una buena zona para el senderismo.
Nos hemos perdido un poco por el camino, pero hemos llegado justo a tiempo para una de las visitas guiadas. Nos hemos perdido, entre otras cosas, por lo bonito del paisaje; especialmente, el río Edradour, junto al que discurre buena parte del sendero. Así que no ha sido tiempo perdido.
Bueno, el caso es que nos hemos unido a la gente que esperaba para completar grupo de cara a la visita. La mayoría, alemanes, aunque también había estadounidenses, canadienses e incluso dos escoceses. La destilería sigue siendo la misma que antes, aunque ha aumentado el personal dedicado a las visitas y la tienda. Se ha hecho bastante popular, llega la gente incluso en autobuses.
La visita cuesta £7,50, pero incluye dos chupitos de whisky de malta y, de regalo, un vaso bastante bonito. Además de durar una hora larga viendo todo el proceso de fabricación del whisky en la destilería tradicional más pequeña de Escocia. Creo que solo trabajan tres personas en la elaboración del whisky. Aunque, como os decía, unas cuantas más atendiendo las visitas y llevando la tienda, donde hemos comprado una botellita cada uno. Quien se porte bien tal vez tendrá oportunidad de probarlo. Si le echa coca-cola, saldrá por el balcón, eso sí.
Después hemos vuelto a coger el coche para ir al cercano Loch Tay. Por si no lo sabéis, loch es la palabra escocesa para lago y hoy día se usa también en inglés para referirse a los lagos de Escocia. La CH en gaélico se pronuncia como nuestra J. Bien, el caso es que Loch Tay es uno de los lagos más grandes de Escocia y, dada su situación entre montañas, tal vez también uno de los más bonitos. Primero hemos ido hasta Kenmore, situada en el desaguadero del lago, de donde sale el río Tay. Si ya en la destilería hemos tenido un tiempo variable, a partir de este momento ha sido directamente caótico. En cinco minutos se pasaba de sol y calorcito a cielo cubierto y lluvia, y viceversa. Al llegar a Kenmore llovía y hacia viento, así que nos hemos metido en un café a comer algo ligerito. Tereixa ha aprovechado también para leer el periódico local (donde venían noticias tan interesantes como las tribulaciones de una mujer tras pasar un trance resumido en este titular: Woman snorted my mom's ashes). Y también su guía, donde recomendaban visitar el cercano pueblo de Fortingall, que describían como uno de los más bonitos de Escocia por sus casas con tejado de paja.
Lo cierto es que no es para tanto. La mayoría de las casas tienen techos de pizarra, aunque quedan algunas con el tejado tradicional de paja. Y también es interesante el tejo plantado en el cementerio de la iglesia, descrito allí como "tal vez el árbol más viejo del mundo", con unos 5000 años de edad. Aunque en otras partes de la misma iglesia reducen la cifra a 3000 años y hemos leído como edad más realista la de 2000 años. En cualquier caso, es un árbol muy viejo que ha sobrevivido la estupidez de los coleccionistas de recuerdos, que han arrancado buena parte de él y han reducido bastante su tamaño.
Después de Fortingall, en vista de que el tiempo seguía cambiando cada poco rato, hemos decidido hacer una excursión en coche, a lo largo del río Lyon hasta Glenlyon. Once millas por carretera de un solo carril, lo que nos ha obligado a hacer algunas maniobras complicadas cuando nos cruzábamos con otro coche. Pero lo cierto es que ha sido muy bonito, por la carretera entre (y bajo) árboles y el río al lado. Al llegar a Glenlyon, hemos cruzado un puente y cogido otra carretera que nos devolvería al lago. Carretera aún más estrecha y revirada que la anterior, aunque al principio casi más bonita, especialmente en el tramo en que el río se ensancha formando un loch. Claro que ese rato ha coincidido con el peor tiempo. Ha habido un momento en que he tenido que dar marcha atrás para dejar paso a otro coche, con fuerte lluvia y los cristales empañados, bastante delicado. No realmente peligroso, pero había que ir con cuidado.
Finalmente hemos vuelto al Loch Tay, aunque cerca ya del otro extremo. Era hora de salir hacia el lugar donde íbamos a dormir: Inverness, la capital de las Highlands. Hemos completado el círculo de nuevo hasta Fortingall, pero esta vez hemos atravesado el pueblo y seguido por carreteritas estrechas (aunque un poco menos que las de un rato antes, pese a que seguían siendo de un carril)) hasta coger de nuevo la A9, la carretera que viene desde Edimburgo, pasando por Stirling y Pitlochry (y luego sigue hasta Thurso, en la costa norte). En total, unas dos horas de carretera infernal, pero muy bonita. Y aquí hemos venido a ver cosas, no a viajar deprisa :)
Hemos llegado a Inverness con sol y buen tiempo, aunque pronto se ha estropeado, claro. Nuestra nueva casa está muy bien, una vez más. Hemos dado un paseo hasta el centro y cruzado el río Ness por una pasarela que a Tereixa le daba un poco de miedo. Sólo porque temblaba al andar, ya veis qué cosa. Y el río bajaba crecido. Pero hemos llegado enteros al otro lado. Nuestro plan, para variar: encontrar un pub para comer. Pero en Inverness no hay muchos. O, al menos, son un poco diferentes: o no tienen comida, o son más tipo restaurante. Al final hemos cenado bastante bien en uno de estos. Y vuelta a casa, que el día ha sido duro. Mañana os contaré qué hacemos por el lago Ness.



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