Otro potente desayuno y hacia nuestra primera visita del día, el castillo de Urquhart (pronunciado arkart, más o menos, con las dos aes cerradas). 14 millas en línea recta desde nuestra casa. Pero recta del todo: solo hemos tenido que seguir nuestra calle hasta la entrada del castillo. O así habría sido si no hubiéramos tenido que dar media vuelta a mitad de camino porque nos habíamos dejado los pases en casa. Nadie es perfecto.
El castillo de Urquhart es muy popular por varias razones; la principal, por estar sobre un entrante de tierra en el lago Ness. Sin embargo, pese al gran número de visitantes que tiene, está en ruinas. No por el paso del tiempo, sino porque sus últimos defensores escoceses decidieron abandonarlo, no sin antes volarlo para evitar que los ingleses lo utilizarán como fortaleza. De todos modos, es una visita interesante; sobre todo, si hace buen tiempo, porque las vistas sobre el lago son magníficas. Por cierto, la chica que nos ha cogido las entradas era española. No estamos viendo muchos emigrantes españoles por Escocia.
Supongo que el avezado lector ya supuso ayer que el río Ness que pasa por Inverness saldría de Loch Ness. En efecto, el lago está bastante cerca de la ciudad. Esto contribuye a que Inverness tenga una temperatura bastante constante durante el año. Fresca en verano, sí, pero no tan fría como podría parecer en invierno, cuando las temperaturas mínimas no bajan mucho de los 0ºC. Esto se debe a la gran cantidad de agua del Loch y su relativamente escasa superficie (es muy profundo). Cuesta mucho enfriar el agua del lago. Como la gran mayoría de los lochs escoceses, Loch Ness es una falla rellena de agua; tiene unos 40 km de largo y nunca pasa de los 800 m de ancho.
A todo esto, Loch Ness también tiene su canción famosa. El lago que se menciona en Roundabout, la canción de Yes, es este. La letra hace referencia a un viaje de vuelta a Londres después de un concierto en Inverness.
A todo esto, Loch Ness también tiene su canción famosa. El lago que se menciona en Roundabout, la canción de Yes, es este. La letra hace referencia a un viaje de vuelta a Londres después de un concierto en Inverness.
Como os decía antes, hemos tenido buen tiempo, con mucho sol, pero también con algunos chubascos. Hemos llegado a la conclusión de que, si la previsión del tiempo dice, por ejemplo, 40 % de lluvia entre las once y las doce, no significa que haya un 40 % de probabilidad de que llueva, sino que lloverá durante el 40 % del tiempo. Pero bueno, con los chubasqueros y las capuchas, sin problema.
Después del castillo hemos decidido ir a otro lugar también interesante, pero menos popular: Fort George. Es una fortaleza militar del siglo XVIII situada al otro lado de Inverness, junto a la ría de Moray (Firth of Moray). Es interesante ver cómo había cambiado la arquitectura militar desde la época de los castillos. Fort George está situado también en la punta de una península, pero con la intención de defenderse de posibles ataques desde tierra.
Un poquito de historia. En 1745 los jacobitas, partidarios de los Estuardo (tomaban su nombre del depuesto rey Jacobo VII), liderados por el joven y popular Bonnie Prince Charlie, se enfrentaron a las tropas reales en la batalla de Culloden, donde sufrieron una tremenda derrota. Puesto que los jacobitas eran, en su mayoría, escoceses de las Highlands, aunque también había highlanders en las tropas reales (Escocia e Inglaterra ya llevaban tiempo unidas), a esta batalla siguió una fuerte represión en Escocia, llegándose a prohibir el uso del tartán o tocar la gaita, por ejemplo. Y, como estructura defensiva ante la siguiente rebelión, se decidió construir Fort George (llamado así por el rey de la época, Jorge II). De lo que no se habían dado cuenta es de que la derrota de Culloden había destrozado a los jacobitas, que ya no volvieron a rebelarse nunca más y acabaron quedando en algo anecdótico (como los carlistas en España, más o menos). La batalla de Culloden fue la última librada sobre suelo británico hasta la fecha. Así que se construyó una maravilla de la ingeniería militar para nada.
Charles Edward Stuart, conocido como Bonnie Prince Charlie (el guapo príncipe Charlie), es un personaje curioso. Lideró en su juventud una revuelta que terminó en escabechina y ya no volvió a hacer nada reseñable hasta su muerte, muchos años después. Sin embargo, su popularidad no ha decaído en Escocia y se le ha recordado en canciones y leyendas románticas. Cosas de la vida.
Volvamos al fuerte. Un siglo después de su construcción vivió un resurgimiento ante la amenaza de una invasión por parte de Francia, en la época de Napoleón III. Si, en origen, se había situado junto a la ría para reducir la posible línea de ataque desde tierra, ahora se pensó en usarlo frente a un posible ataque marítimo. Así que se colocaron cañones para barrer la ría desde la fortaleza. Pero esta invasión tampoco se produjo y Fort George siguió sin usarse en combate. Claro que todo esto ha servido para que haya llegado hasta nuestros días en perfecto estado. De hecho, sigue teniendo un cierto uso militar. Hay una guarnición en él y se utiliza para el adiestramiento de reclutas y como sede del regimiento de los Highlanders (hoy ya solo batallón). En fin, una visita bastante interesante también, sobre todo si tener el Explorer Pass; si no, la entrada es un poco cara.
Ah, hoy por fin se ha librado la primera batalla en Fort George. Tereixa se ha metido por el pasillo de uno de los cañones y una gaviota se ha puesto bastante agresiva con ella; suponemos que había puesto sus huevos por las cercanías. La escaramuza ha terminado con la retirada de nuestra rubia gallega, que llevaba las de perder en el enfrentamiento.
Con todo esto se nos han hecho las cinco de la tarde. El fuerte es muy grande y da para mucho rato. Así que nos hemos ido y, para contento de Tereixa, hemos coincidido con unos fornidos muchachotes que se estaban haciendo fotos en ropa deportiva. Parecían ser un equipo de rugby del ejército. Tereixa ha intentado alistarse, pero, al parecer, no daba la talla mínima.
Y ya hemos vuelto a casa para dejar el coche y salir a dar una vuelta por Inverness. La capital de las Highlands es una pequeña ciudad de unos 60000 habitantes, pero con bastantes edificios interesantes y un paseo por el río bastante bonito (id abrigados, de todos modos). Claro que todo estaba cerrado a estas horas, lo hemos visto por fuera. Y también, en muchos edificios y escaparates, carteles improvisados que decían Good luck ICT y cosas parecidas. Ignorábamos quién o qué era el tal ICT. Hasta que en otro escaparate hemos visto We support Caley Thistle y hemos caído. Se referían al Inverness Caledonian Thistle, popularmente conocido como Caley Thistle, el equipo de fútbol de la ciudad. Por primera vez en su historia han llegado a la final de la Copa de Escocia y tienen la ciudad revolucionada. Hoy ya hemos visto a bastante gente vestida con los colores del club, y eso que la final se juega mañana. Hay carteles con los jugadores del equipo colgados de las farolas y todo. En fin, seguro que es un espectáculo ver los pubs mañana, durante el partido.
Pero nosotros ya no estaremos. Hemos ido a un pub a cenar por última vez aquí antes de seguir camino aún más hacia el norte mañana. Hasta entonces.



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